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domingo, 17 de octubre de 2010

Hoy es sábado en la noche

Aquí les dejo una de mis creaciones intempestivas producto de la clase de Teatro. En esta oportunidad (y en 15 min) debíamos crear una escena con dos personajes. El truco del ejercicio, debíamos incluir algunas palabras en el diálogo obligatoriamente (las palabras que nos dieron están subrayadas en el diálogo) así que ahí les dejo lo que se me ocurrió.

Una chica entra al salón donde está un chico sentado. Hay algunos sillones y un televisor. Ambos están en piyamas, ella luce un poco nerviosa. Se sienta al lado del chico.

A: De nuevo con tu jueguito de batallas

B: No es un jueguito de batallas, se llama Risk.

A: Es sábado ¿Es sábado, no? Deberíamos hacer algo más entretenido.

B: Mi querida Audrey pero yo quiero jugar Risk.

A: Ya te he dicho que no me digas Audrey.

B: Pero si eres igualita a Audrey Hepburn o prefieres un personajes de Almodóvar.

A: Podrías llamarme por mi nombre.

B: Muy aburrido, no me gusta ¿Entonces jugamos Risk?

A: Pero es sábado…

B: y los sábados jugamos Risk.

A: Ok. Si nos vamos a quedar acá al menos hacemos otra cosa. Si no vamos a ir a la calle y me voy a tener que quedar aquí cual parásito al menos podemos jugar Scrabble.

B: NO. Olvídalo, la última vez pusiste Filigrana, Paracaídas, Octógono, Multiorgasmico y me destruiste. Fue una derrota humillante.

A: Admitelo, lo que pasa es que no sabes perder. Te pusiste morado de la cólera.

Se oye bulla, ambos apagan las luces y se quedan con una lámpara prendida. Comienzan a susurrar.

B: Puede ser, ese jueguito he dejado una huella imborrable en mi orgullo, por eso prefiero el Risk.

A: ¡Qué horror contigo, eres toda una drama queen! Yo quiero salir.

B: Audrey, no podemos salir, por más que quisiéramos. No es una democracia es una imposición.

A: Bueno entonces hay que ver una película.

B: ¿Breakfast at Tiffany’s?

A: Mejor My Fair Lady.

B: Y de ahí no quieres que te llame Audrey.

A: Audrey en Toscana, eso sería divertido. ¿Pero seguro que no quieres jugar Scrabble?

B: No. Y no me molestes.

A: Ok. NO es mi culpa que solo sepas poner Café, Elefante y Dibujo.

B: Es que no se me ocurrió nada más. No me molestes, me vas a llevar al borde de las lágrimas.

A: Ya no seas tan dramático, además de ahí destruiste mi carpeta de dibujo, así que ya estamos parches.

B: Verdad, Audrey, lo siento mucho estaba fuera de mí.

A: No te preocupes, ya lo superé, no voy a llorar es parte de mi filosofía de vida.

B: Eso te pasa por meterte con locos.

Se oyen pasos, apagan la luz de la lámpara solo se oyen sus voces.

B: Audrey, creo que hoy Jesús está de guardia, si nos encuentra nos va a dar pastillas para dormir. No hagas bulla no quiero que me encuentre.

Un hombre con traje de enfermero cruza el salón, no se percata de ellos.

A: Mejor nos vamos a nuestros cuartos Capote.

B: Si creo que mejor nos vamos. Mañana es día de visita así que seguro te dejarán salir tanto como quieres.

A: Claro, al menos al jardín. Chau

B: Chau

viernes, 24 de septiembre de 2010

Déjame ver la foto

Hellooo, la tarea de esta semana en la clase de teatro era escribir un diálogo en menos de dos hojas donde haya una declaración de amor, sin que se mencione la “amar” o “querer”, además tenía que resolverse como el autor lo quisiera. No sé si mi habilidad para las declaraciones de amor en las obras sean mi especialidad pero ahí… ojala las guste y también les guste en la clase.

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Entra Manuel. Amanda está sentada al lado de la ventana leyendo un libro. La biblioteca está en silencio, casi vacía. Manuel jala la silla frente a Amanda y se sienta, ella lo mira, le da una sonrisa y sigue leyendo. El se acomoda los lentes, saca unos libros, la mira y le sonríe.

Manuel: ¿Recibiste la carta?

Amanda: Si me llegó ayer, lo mismo de siempre, ninguna novedad.

Manuel: ¿Vas a responder?

Amanda: Creo que hoy lo llamaré, en la última carta ha dejado un número de celular.

Manuel: ¿Qué le vas a decir? ¿Qué si o qué no?

Amanda: No le voy a decir nada Manuel, es sólo mi amigo, no te debes preocupar tanto.

Manuel: Pero claro que me preocupo, es un completo extraño, quién de la nada te empieza a escribir cartas, hablándote como si te conociera de toda la vida. Eso es de locos Amanda.

Amanda: Respira, cuando empiezas a hablar así de rápido me mareas.

Manuel: Solo me preocupo Amanda, es un extraño te podría hacer daño hay tanto enfermo suelto.

Amanda: Es solo una especie de admirador secreto…

Manuel: ¡Qué descabellado! Tu vives siempre tan despreocupada que si yo no me preocupara por ti andarías divagando por la vida, te podría pasar algo, hasta cuando cruzas la pista...es como si te lanzarás. No entiendes, siempre que me separo de ti pienso que algo te puede pasar...

Amanda: Manuel respira, no le voy a hacer caso, le voy a pedir que no me escriba más.

Manuel: ¿Segura? ¿Completamente segura? Me aterra pensar que te puede hacer algo.

Amanda: Eres demasiado protector…

Manuel: Bha. Cambiemos de tema, mejor muéstrame las fotos… ¿revelaste las fotos el rollo de la oktomat?

Amanda: Si, mejor no te las muestro, no han salido muy bien.

Manuel: Son las únicas que hay del cumpleaños de Javier… no se va a quedar sin fotos.

Amanda: Verdad, bueno… qué pena.

Manuel le quita la mochila a Amanda y empieza a buscar dentro de ella, saca un pequeño sobre y empieza a ver las fotos. Amanda se empieza a incomodar.

Manuel: Amanda, en ninguna foto sale Javier... más parece…

Amanda: Como si fuera tu cumpleaños, si lo sé, lo siento. Me tengo que ir, quédate con las fotos.

Manuel: ¿Qué le vamos a decir al pobre Javier ahora?

Amanda: No sé, qué el rollo se veló, dile lo que quieras, no me interesa… si quieres quédatelas.

Manuel: ¿Estás bien? Amanda...

Amanda: No sé porque ya no puedo ver más allá, a otra gente, a otros lados. Mejor deja de preguntarme.

Manuel: Amanda, todas las fotos son de mí.

Amanda: Manuel ni si quiera ser por qué. No es normal, ni si quiera te interesa y yo lo sé. No me importa que le vayas a decir a Javier, es más ni si quiera me importa Javier, nunca me ha interesado ser su amiga o hablarle… sólo le hablé porque así podía hablar contigo. Ah soy una estúpida por no darme cuenta antes. Quédate con las fotos. Es bueno saber que me cuidas, pero también la idea me hace sentir un poco de esperanza y la esperanza hace que todo esto que siento crezca.

Manuel: Amanda… ya hemos hablado.

Se acerca a ella y le toma la mano. Saca una de las fotos del sobre y la guarda en el bolsillo de su blusa. Se aleja de ella unos centímetros.

Manuel: Por más que quisiera no voy a dejar a Javier, no al menos hasta que se vaya. Tu misma sabes que no le queda mucho tiempo…

Amanda: Y entonces yo seré el premio consuelo.

Manuel: Tú sabes que te quiero, pero ahora no puedo.

Manuel le dio un beso en la frente y se va de la biblioteca. Amanda se queda mirando la ventana.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Cae por las escaleras

Hoy les dejo mi segunda tarea del curso de Creación de Teatro. La consigna de esta semana era crear un monólogo, las condiciones. Tenía que ser como si el actor hablará con otra persona y en a lo largo de la obra se debía indicar el silencio del otro, además tenía que haber un cambio en el drama y teníamos que apelar a nuestro lado siniestro

Ok. Aquí va mi tarea, es la primera vez que escribo un monólogo, no sé que tan siniestro sea pero espero que lo entiendan. Se acepta cualquier sugerencia.


La luz sube y encontramos una mujer de aproximadamente 30 años con una bata blanca sin zapatos sentada sobre una cama clínica con sabanas blancas, es una habitación que solo tiene una ventana pequeña.

Ya estaba preocupándome no sabía si ibas a regresar y sobre todo me preocupaba quien iba a venir. ¿Te imaginas? ... Oye, ya te he dicho que no es de nueva educación estar por la habitación sin bata. Vamos cúbrete de nuevo, en un rato vienen a dejarnos los vasitos, después de eso vas a estar tranquila.

¡BASTA! ¡BASTA! ¡DEJA DE SALTAR! ¡ESTUPIDA DEJA DE SALTAR!

¿Qué te pasó? Parecías una demente… (Risa nerviosa) más demente que el resto, pero bueno no importa yo no hablé mal de ti. No, en serio que no, pero el resto sí. Tú sabes lo que dicen...tu sabes. ¡Qué estás más loca! Más que el resto. Pero te juro si claro que si, si si si, yo te defendí en serio. Porque… porque… porque... ¿Me vas a escuchar ahora? Nunca terminé de contarte.

¿Te acuerdas? Bueno espero que sí, pero hay tiempo...creo que te han puesto la inyección antes de dejarte aquí ¿no? Por eso no hablas, debe ser por eso que miras al techo como una idiota. No importa yo sé que en el fondo me puedes oír, porque a mí me pasa incluso cuando me dan las pastillas azules… yo en el fondo los puedo seguir oyendo, pero lejos muy lejos, lejos. (Susurrando) Yo si los puedo ir y a veces también me puedo acordar pero claro no siempre me acuerdo. Por eso no sé bien que pasó, a veces me convenzo y otros días… otros días es peor, es horrible.

¡BASTA BASTA! Ya te he dicho que no juegues con tu bata ¡BASTA!

A veces no me acuerdo como es estar allá fuera. Uno pierde la cuenta porque la luz es diferente acá, pero no importa porque siempre guardo los recuerdos de lo que viví allá fuera. ¿Quisiera? Si verdad, quisiera a veces poder recordar todas las cosas que habló con mi mamá cuando viene a visitarme. Dice que mi papá está bien, aunque sigue muy enfermo y qué mi hermano ya se va a graduar de la universidad. Y Javier... nunca me habla de él ¿Por qué? Si a veces me duermo y pienso en la única vez que me vino a ver, dijo que fue para despedirse pero sólo me acuerdo lo que dijo al final “Gracias por todo, te quedas por mí”. Nunca entendí, desde aquel día cuando me quedé al final de la escalera no podía entender. Ni si quiera los policías sabían que hacía yo ahí.

Me acuerdo que el día que lo conocí todo era mejor y en esa época yo me encontraba bien, creo que era por los medicamentos nuevos, porque lo conocí en octubre que siempre han sido épocas tranquilas para mi mente. Si fue un éxito nuestra salida, fue genial y de repente no recuerdo cómo pero me casé. Papá quería decirle...si… una vez discutió con mi mamá, ella se lo prohibió, ella al final siempre logra convencerlo... y se calló, no le dijo nada a la familia el día de la pedida de mano, no dijo nada nunca, incluso aquella vez en la comisaria cuando la policía nos llevó a todos para tomar nuestras... nuestras ¿Cómo se dice? Ehmm, mmmmm...este…..Declaraciones. Incluso en ese momento mi papá se calló.

Recuerdo que todo fue bien los primeros meses, ni si quiera se dio cuenta de las pastillas, porque las seguía comprando mis papás, yo no trabajaba...es que nunca lo he hecho. Seguro porque siempre todos han temido que me de algo, como esas cosas que me daban cada enero, como un ciclo, si claro... ehm, uhmm si claro le decían Crisis, horrible palabra, horrible, horrible.

Todo iba bien, era una familia nueva…. ya sabes. Además era bonito yo lo esperaba con la comida lista, cenábamos, pasábamos la noche juntos, hablábamos, salíamos a pasear, comprábamos cosas para la casa, cenas, playa… era perfecto hasta el primer enero que estuvimos solos en nuestra casa. Me caí por las escaleras, creo que me trataba de ir o escaparme de algo, si de eso debe ser porque yo sentía que alguien en la casa me perseguía entonces corrí y cuando me desperté estaba en la clínica. Sentí unas manos que me empujaron, pero estaba sola, entonces me tropecé, siempre he sido muy torpe... tu sabes. ¡Horrible! Todos tenían unas caras de velorios asquerosas, me deprimían más.

¡BASTA Y DEJA TU BATA EN PAZ! ¡ESCUCHA PUEES!

Me desperté y cuando regresé a mi casa ya todos se habían enterado, estaban tan asustados... Javier me dijo que su mamá vendría a vivir con nosotros para cuidarme. La mamá de Javier era una mujer mayor, era viuda y vivía sola en su casa, no creo que haya sido de mucha ayuda…. ¿Por qué tenía que cuidarme? En fin, si… si no te preocupes me voy a apurar para terminar antes que nos traigan los vasos con las pastillas, de ahí me da sueño y no me acuerdo que te iba a contar.

Ella se vino a vivir con nosotros. Desde el accidente de las escaleras Javier ya no llegaba a la cena, llegaba muy tarde cuando yo estaba dormida, ya ni me tocaba, en las mañanas a veces me levantaba y ya se había ido. Bueno no al menos no andaba sola en la casa porque su mamá me acompañaba y tengo que decir que era una señora muy amable, creo que le daba pena que yo me quedará sola cuando apenas me había casad, era muy amable pero no hablaba mucho y siempre la encontraba llorando a escondidas. Así pasaron muchos meses, si muchos meses…ehmmm.

¡DEJA TU BATA Y QUEDATE SENTADA! ¡SENTADA! ¡SENTADA! Ok, lo siento no quise gritarte. Mejor sigo, si mejor sigo, sigo contándote… (susurrando)

Claro tu ahí con tu bata jugando y yo como una idiota. YA… un día Javier entró y se puso todo nervioso, cuando me di cuenta su mamá estaba tirada al borde de la escalera, su cuello… ¡qué asco! Era como papel, era horrendo. Todo doblado, todo arrugado, todo roto.Ella era como un bulto no se movía y Javier sollozaba y no dejaba de preguntarme ¿Qué hiciste? ¿Qué hiciste?

¿Qué hice? ¿Ella se había caído por las escaleras o la habían empujado? ¿La había empujado? En mi memoria sólo tengo el recuerdo del golpe de un cuerpo contra el piso y yo parada en la escalera viéndola ahí echadita, más frágil de lo que era en vida. ¿Qué había pasado?

Esa mañana yo me había puesto mal si claro … una, una, una de esas crisis, pero todo fue porque hace días que no veía a Javier, por dos días no había venido a dormir a casa y ni si quiera se molestó en contestarme el celular. Entonces ese día yo le reclamé y lo único que hizo fue darme a la fuerza unas pastillas que me hacían deambular por la casa como si no tuviera fuerzas, era como estar en otro estado, más allá de lo normal, tú sabes igualita a ti, como tú estás ahora.

Se había muerto la pobrecita señora, no respiraba, lo peor es que Javier no dejaba de decir ¿Por qué la has empujado? La había empujado el psiquiatra dijo que las pastillas me daban a veces lagunas mentales, entonces yo no recordaba haberla empujado pero había sido yo porque estábamos solas en la casa. Claro ella entro a buscarme para darme un sándwich en pan francés... eso lo recordaba. Yo odio el pan francés y se lo dije, se lo dije… me enfadé porque me dio asco y entonces… la empuje por las escaleras. Pobre mujer tú sabes que me sentí horrible, porque ella estaba para cuidarme. Mis papás hicieron todo lo posible para que no pasara tiempo en la comisaria, no felizmente pudieron presentar algo… un papel… un trámite que decía que... no sé que no pude haberlo hecho con la mala intención así que me internaron acá.

Desde ese día estoy acá. (Gritando) ¡DEJA TU BATA EN PAZ ¡¡ DEJALA!

Mi mamá me viene a ver, pero Javier sólo vino una vez a decirme “Gracias por todo, te quedas por mí” y se fue, luego mamá me dio unos documentos, me hizo firmas y nada más… pero ella dijo que todo va a estar bien… entonces todo debe estar bien ¿no? Seguro que el pobre aún no puede perdonarme el haber matado a su mamá, pobrecita, tan buena la señora, era muy dulce, pero me dio pan francés y a mí no me gusta.

Que tonta que eres has roto tu bata ¡qué idiota! Toma ponte esta chompa mientras te leo la carta que me llegó, te espere para contarte lo que decía, total tú no tienes nada que contar, entonces yo te cuento a ti.

Es de mi papá. ¿Me escuchas? No vayas a romper mi chompa sino ahora si no vas a tener que ponerte. Ya escucha… escucha… ¡Mi papá ha escrito! A ti no te escribe tu papá, a mi sí. Fue extraño cuando leí la carta porque decía que nada de lo que me estaba escribiendo me lo iba a decir mi mamá y también me dijo que no importaba si estaba loca o no el siempre pensó que me debían decir la verdad. Me escribió mi papá, todo para decirme que hace 5 meses Javier se había vuelto a casar, que ya no vivía en nuestra casa sino que estaba en una nueva, muy bonita y muy cara. ¡ESCUCHA! Lo que me dijo luego me lleno de miedo porque fue casi como si por unos minutos mi mente se aclarara y todo fuera más fácil, pero debe ser por las nuevas pastillas que me están dando, pero por momento fue completamente claro. Mi papá me dijo que su esposa se encontraba en cuidados intensivos porque se había caído por las escaleras, dice que Javier la encontró cuando regresó del trabajo, ahí tirada al borde de la escalera pero a pesar de todo no se ha muerto, pero dicen que no se despierta, está ahí en la clínica como dormidita, pobre pero bien hecho pensé por un momento pero luego, luego todo fue más claro ya te dije pues. Porque cuando la señora se murió yo estaba echada en mi cama, no estaba ni dormida ni despierta sino como en el limbo y el pasó, me dio un beso en la mejilla, luego unas cosas se cayeron, unos ruidos bruscos y cuando me desperté ella estaba echada ahí en el piso muerta y él no estaba, pensé que todo había sido un sueño pero no Javier había estado ahí por eso es que no recuerdo haberla empujado, porque fue él quien la empujó y claro de ahí me echó la culpa… un imbécil ¿no?. Claro.. ehm… al final quien me va a creer si estoy loca. Pero había sido él ahora lo recuerdo, tal como hizo conmigo aunque dijo que fue un accidente, pero primero yo no me caí por las escaleras porque me hubieran perseguido, fue Javier el que me empujó, luego su madre...su mamá que era tan dulce… y ahora su nueva esposa.

El día que me llegó la carta lo grite para que todos supieran. Fue Javier quien empujó a su mamá y yo soy la que se queda en este manicomio en lugar de él. Yo no fui, pero ahora mejor me calló porque lo único que consigo es que me pongan una inyección que me deja dormida por días, así que ahora he decidido quedarme calladita y al final tendré que quedarme aquí en lugar de él.

¿Tienes frío no? Mejor métete en la cama hasta que vengan a dejarnos las pastillas, ahí les pedimos una nueva bata, yo dormiré un rato.

Se echa en la cama, se tapa con unas colchas y se apagan las luces.

sábado, 21 de agosto de 2010

Escena 1

Hoy les dejo mi primera tarea del curso de creación de Teatro. La consigna era una escena donde A quiere o le pide algo a B, pero no puede decirlo de manera explícita. Además A debía estar bajo el mando o subyugado a B. Por último el alumno es libre de resolver la escena.

Ok. Aquí va mi tarea, es la primera vez que escribo una escena en Teatro, espero que salga bien. Aún no termino de escribirlo pero ha mejorado a lo que era en su inicio (2 líneas). Se acepta cualquier sugerencia.

TAREA: Una maleta con mi libertad


Alberto se encuentra con la mitad del cuerpo dentro del ropero, está arreglando algo con fuerza intentando que entre en el ropero. De repente se oyen los pasos de alguien subiendo las escaleras. Alberto automáticamente cierra el ropero con fuerza, se arregla un poco el cabello, se sienta en el sillón que está entre el ropero y la cama de la habitación. Está ansioso no sabe qué hacer con sus manos, toma el control remoto y prende el televisor.

Beatriz entra en la habitación con un vaso de agua en la mano, se va directamente a echarse a la cama sin mirar a Alberto. Se echa y ojea una revista que está sobre el velador. Luego de unos minutos voltea, mira unos segundos a Alberto, quien le devuelve el gesto con una sonrisa. Se dirige a él con un tono imperativo.

B: Baja el volumen me duele la cabeza.

A: Claro

B: Bájalo más, ten algo de consideración.

A: Si claro, disculpa.

Beatriz, he estado pensado (lo interrumpen)

B: ¿Compraste todo lo que estaba en la lista que te di?

A: Si claro. Sabes, estaba….

B: Se me cayó el anillo debajo de la cama, recógelo por favor.

A: Claro (Se agacha y recoge el anillo)

B: Mañana me iré a tomar lonche luego de la oficina. Por si a caso, así que no me esperen para cenar.

A: ¿A dónde?

B: A tomar lonche. (Con un tono cortante)

A: Ah….

Beatriz deja la revista a un lado.

B: ¿Qué estás viendo?

A: Es el partido de Federer contra…

B: ¡Qué aburrido! Todo el día ves tenis ¿no hay algo más?

A: Toma (le extiende el control remoto)

Beatriz empieza a cambiar los canales uno tras otro, hace un gesto de asco y apaga el televisor.

A: Sabes, he estado pensando…

B: “he pensado qué…” “He estado pensado” ¿Qué? ¿Qué has estado pensado? Deja de repetir frases. Haces que me duela más la cabeza.

A: No levantes la voz..

B: Deja de repetir las cosas como si no tuvieras más que decir. Ocupa tu tiempo. ¡Haz algo!

A: Tal vez es el eco de tus palabras lo que oyes. (en un tono muy bajo)

B: ¿Qué te pasa?

A: Siempre es tu pregunta final. ¿Por qué crees que tienes siempre que preguntar qué es lo que me pasa?

B: En verdad que te excedes Alberto, todavía que me preocupo y te pregunto...

(Cobrando un poco más de seguridad con cada una de sus palabras)

A: ¿Te preguntas? Dime qué es lo que te preguntas, creo que lo único que sabes preguntar es qué quieres así puedes pedírmelo. Es lo que siempre haces.

B: ¿Y qué quieres tu? Tú sólo quieres molestarme, no hay un solo día en que pueda llegar y estar tranquila. Toma tu control remoto mira lo que quieres, tu vida se resume a quedarte ahí sentado viendo estúpidos partidos (Le lanza el control remoto) y alterarme la vida.

A: Si tú no tienes tranquilidad ¿imagínate lo que son mis tardes o noches en la casa?

B: ¿Por qué no te callas y me dejas en paz?

A: Es lo mismo que he pensado durante toda la tarde. ¿Por qué no te callas?

B: Es el colmo, hasta tu mismo piensas que te debes callar.

A: No me refería a mí. Tú no te callas desde el día que te conocí.

B: ¿Qué quieres?

A: Lo mismo desde hace dos años, el problema es que recién hoy tengo el valor.

B: ¿Qué? Déjame tranquila, mira tú partido sin decir nada.

A: No me voy a sentar más cada vez que me digas. No lo pienso hacer. No me voy a volver a callar, ni a hacer tus cosas, ni oírte, ni esperarte.

B: ¿Qué vas a hacer? Tú sólo sabes sentarte en ese sillón.

A: Ya no. Hoy al fin hare lo que yo quiero. No te pido nada porque no vas a entender pero hoy si voy a conseguir lo que yo quiero.

Alberto se para del sillón, esta vez con una postura decidida mirando fijamente a Beatriz. En su actitud parece que ya no le tiene miedo, como si hubiera recuperado seguridad, como si le hubieran devuelto algo a su vida. Alberto se voltea y abre el ropero, saca un maleta. Mira a Beatriz pero ella no tiene reacción alguna. Toma su abrigo y sale de la habitación. Beatriz cierra la revista que estaba ojeando, mira por la ventana y ve cómo se va el automóvil. Es en ese momento que reacciona, abre el ropero y empieza a tirar al piso los colgadores vacíos. Abre los cajones y los saca, los sacude esperando que caiga algo pero están completamente vacíos.

B: ¿Lo que quería era dejarme? Era dejarme, eso era lo que había pensado y pensado todo este tiempo.



miércoles, 15 de abril de 2009

To be, or not to be

Yes, that is the question. Our question.
Ja, es ist die Frage. Unsere Frage. Meine Frage.
Es la pregunta que todos alguna vez hacemos. Si nos vemos consumidos o entre un cuarto lleno de espejos. Detrás de un velo, tal vez mientras alguien no nos cree cuerdos, alguien a través de una cortina.

Hamlet, una de mis obras favoritas.

To be, or not to be: that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them?
To die: to sleep;No more; and by a sleep to say we end
The heart-ache and the thousand natural shocks
That flesh is heir to, 'tis a consummation
Devoutly to be wish'd. To die, to sleep;To sleep:
perchance to dream: ay, there's the rub;
For in that sleep of death what dreams may come
When we have shuffled off this mortal coil,
must give us pause: there's the respect
That makes calamity of so long life;
For who would bear the whips and scorns of time,
the oppressor's wrong, the proud man's contumely,
the pangs of despised love, the law's delay,
the insolence of office and the spurns
that patient merit of the unworthy takes,
when he himself might his quietus make
With a bare bodkin? who would fardels bear,
to grunt and sweat under a weary life,
but that the dread of something after death,
the undiscover'd country from whose bourn
No traveller returns, puzzles the will
And makes us rather bear those ills we have
Than fly to others that we know not of?
Thus conscience does make cowards of us all;
And thus the native hue of resolution
Is sicklied o'er with the pale cast of thought,
and enterprises of great pith and moment
With this regard their currents turn awry,
and lose the name of action.