viernes, 24 de septiembre de 2010

Déjame ver la foto

Hellooo, la tarea de esta semana en la clase de teatro era escribir un diálogo en menos de dos hojas donde haya una declaración de amor, sin que se mencione la “amar” o “querer”, además tenía que resolverse como el autor lo quisiera. No sé si mi habilidad para las declaraciones de amor en las obras sean mi especialidad pero ahí… ojala las guste y también les guste en la clase.

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Entra Manuel. Amanda está sentada al lado de la ventana leyendo un libro. La biblioteca está en silencio, casi vacía. Manuel jala la silla frente a Amanda y se sienta, ella lo mira, le da una sonrisa y sigue leyendo. El se acomoda los lentes, saca unos libros, la mira y le sonríe.

Manuel: ¿Recibiste la carta?

Amanda: Si me llegó ayer, lo mismo de siempre, ninguna novedad.

Manuel: ¿Vas a responder?

Amanda: Creo que hoy lo llamaré, en la última carta ha dejado un número de celular.

Manuel: ¿Qué le vas a decir? ¿Qué si o qué no?

Amanda: No le voy a decir nada Manuel, es sólo mi amigo, no te debes preocupar tanto.

Manuel: Pero claro que me preocupo, es un completo extraño, quién de la nada te empieza a escribir cartas, hablándote como si te conociera de toda la vida. Eso es de locos Amanda.

Amanda: Respira, cuando empiezas a hablar así de rápido me mareas.

Manuel: Solo me preocupo Amanda, es un extraño te podría hacer daño hay tanto enfermo suelto.

Amanda: Es solo una especie de admirador secreto…

Manuel: ¡Qué descabellado! Tu vives siempre tan despreocupada que si yo no me preocupara por ti andarías divagando por la vida, te podría pasar algo, hasta cuando cruzas la pista...es como si te lanzarás. No entiendes, siempre que me separo de ti pienso que algo te puede pasar...

Amanda: Manuel respira, no le voy a hacer caso, le voy a pedir que no me escriba más.

Manuel: ¿Segura? ¿Completamente segura? Me aterra pensar que te puede hacer algo.

Amanda: Eres demasiado protector…

Manuel: Bha. Cambiemos de tema, mejor muéstrame las fotos… ¿revelaste las fotos el rollo de la oktomat?

Amanda: Si, mejor no te las muestro, no han salido muy bien.

Manuel: Son las únicas que hay del cumpleaños de Javier… no se va a quedar sin fotos.

Amanda: Verdad, bueno… qué pena.

Manuel le quita la mochila a Amanda y empieza a buscar dentro de ella, saca un pequeño sobre y empieza a ver las fotos. Amanda se empieza a incomodar.

Manuel: Amanda, en ninguna foto sale Javier... más parece…

Amanda: Como si fuera tu cumpleaños, si lo sé, lo siento. Me tengo que ir, quédate con las fotos.

Manuel: ¿Qué le vamos a decir al pobre Javier ahora?

Amanda: No sé, qué el rollo se veló, dile lo que quieras, no me interesa… si quieres quédatelas.

Manuel: ¿Estás bien? Amanda...

Amanda: No sé porque ya no puedo ver más allá, a otra gente, a otros lados. Mejor deja de preguntarme.

Manuel: Amanda, todas las fotos son de mí.

Amanda: Manuel ni si quiera ser por qué. No es normal, ni si quiera te interesa y yo lo sé. No me importa que le vayas a decir a Javier, es más ni si quiera me importa Javier, nunca me ha interesado ser su amiga o hablarle… sólo le hablé porque así podía hablar contigo. Ah soy una estúpida por no darme cuenta antes. Quédate con las fotos. Es bueno saber que me cuidas, pero también la idea me hace sentir un poco de esperanza y la esperanza hace que todo esto que siento crezca.

Manuel: Amanda… ya hemos hablado.

Se acerca a ella y le toma la mano. Saca una de las fotos del sobre y la guarda en el bolsillo de su blusa. Se aleja de ella unos centímetros.

Manuel: Por más que quisiera no voy a dejar a Javier, no al menos hasta que se vaya. Tu misma sabes que no le queda mucho tiempo…

Amanda: Y entonces yo seré el premio consuelo.

Manuel: Tú sabes que te quiero, pero ahora no puedo.

Manuel le dio un beso en la frente y se va de la biblioteca. Amanda se queda mirando la ventana.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Pie de Manzana

Bueno, nuevamente el taller de Teatro me pone en apuros. Para mañana debemos presentar un diálogo donde A y B tienen un secreto y bueno, aquí está mi diálogo. Mi mente se nubló así que apele a mis inseparables Celeste & Leonor. Ahí se los dejo, ojala les guste, ojala mañana en clase también.

Celeste: ¿Tienes hambre?

Leonor: Claro que si, no he almorzado.

Celeste: Bueno creo que han quedado muchas cosas del almuerzo que hizo mi mamá. ¿Por qué no comiste nada si llegaste en medio de todo?

Leonor: Porque en ese momento no tenía hambre, no iba a comer así porque sí.

Celeste: Bueno vamos a la cocina a ver que hay.

Las luces se apagan y cuando se vuelven aprender han llegado a la cocina. Celeste está sacando algunos platos del refrigerador mientras que Leonor la espera sentada en la mesa.

Leonor: ¿Qué comiste?

Celeste: Algunas cosas, pero en poquitos, toda esa comida engorda.

Leonor: Bueno me imagino que el pie de manzana debe engordar horrores.

Celeste: Si claro. ¿Pie de manzana? ¿De qué hablas?

Leonor: Ah como te encontré justo sentada acá en la cocina sola en medio del almuerzo con el pie de manzana.

Celeste: Bueno es uno de mis postres favoritos.

Leonor: De seguro, porque si no, no entiendo cómo es que te comiste medio molde.

Celeste: ¿Medio molde? Bueno, es que estaba rico. Fue de manera inconsciente.

Leonor: Claro, empiezas a comer y no te das cuenta que ya se estás por acabar. ¿Será que el pie no engorda?

Celeste: ¡CLARO QUE ENGORDA! Pero bueno, eso a ti que te importa, tu comes lo que sea y siempre estás flaca.

Leonor: ¡Qué de lo peor! Eso no es así, sólo preguntaba por si un día inconscientemente (sarcasmo) me como medio molde. ¿Ya te sientes mejor?

Celeste: Si claro que estoy bien ¿Por qué me preguntas?

Leonor: Bueno me imagino que eso explica que hayas estado media hora en el baño. Creo que tenías un poco de nauseas ¿No? Osea, medio molde todo lleno de dulce, lleno de azúcar y harina.

Celeste: Bueno… un poco, me empache un poco. ¿Y tú que hacías siguiéndome?

Leonor: Ah no sé, cuando te desapareciste te fui a buscar, saliste corriendo como loca cuando tu mamá entró a la cocina. Tenías toda la cara desencajada, pensé que te iba mal, no era para que te molestes.

Celeste: Lo que pasa es que no me sentía bien. Lo siento, pensé que me estaban chequeando como antes que me seguían a todos sitios. Ya sabes, ni si quiera podían verme comer un chocolate y ya estaban todos detrás de mí.

Leonor: Ah pero si ya no estás en esas notas. ¿No?

Celeste: Claro que no, simplemente me gusta el pie de manzana.

Leonor: Bueno si es así, ten más cuidado con la próxima. Pensé que como estabas con las mismas de antes. Comías, comías, sacabas dulces de donde sea y luego… no querías engordar.

Celeste: Me estaba lavando las manos ¿Ok? Además me dolía un poco la cabeza… Leonor ¿Medio molde es demasiado, no?

Leonor: Bueno no comiste nada más, ni si quiera volviste a bajar al comedor. Todos los invitados estaban comiendo en el comedor y tu sentada en la cocina, sola con tu molde de manzanitas y tu cucharita en la mano.

Celeste: No tenía ganas de estar con todas esas personas. No me parece gracioso que te rías de mí.

Leonor: Bueno, se supone que es tu familia.

Celeste: Si se supone, pero igual me llegan.

Leonor: Bueno pero estaba tu papá, hace tiempo que no lo veías.

Celeste: Exactamente, estaba mi papá, ahora a mi mamá se le ocurrió que nuevamente debemos ser la familia perfecta. ¡CLARO A ELLOS QUE LES IMPORTA! Al final mis hermanas si les hacen caso y eso los pone contentos. Celeste... un día va a preguntar ¿Quién es Celeste?

Leonor: Tranquila Celeste tranquila. A ver dime ¿Por eso estabas en la cocina?

Celeste: Yo esperaba que el almuerzo fuera entre nosotros, pero no, invitaron a toda la familia y no nos queda nada más que sonreírles a todos.

Leonor: ¿Y te viniste a la cocina?

Celeste: Al menos acá había algo que me gustaba.

Leonor: ¿El pie de manzana?

Celeste: Y no tenía que ir sonriendo por el comedor como si todo fuera de maravilla.

Leonor: Ay Celeste entonces porque te desquitaste con el pobre postre.

Celeste: Creo que más que llenarme, me estoy desquitando de nuevo conmigo.

Leonor: Tanto tiempo, pensé que ya habías dejado atrás…. ¿Por qué sigues haciéndote tanto daño?

Celeste se subió a un pequeño banco y de uno de los estantes saco una pequeña caja, estaba muy bien escondida. Cuando la abrió para mostrársela a Leonor estaba llena de dulces.

Leonor: Celeste, pensé que ya te habías desecho de esta cajita, pensé que ya no coleccionabas dulces.

Celeste: Si yo también pensé que me había olvidado pero al parecer no es así. No entiendo porque demonios me comí medio molde.

Leonor: ¿Sólo medio molde?

Celeste: Lo juro, pero si tú te callas yo prometo deshacerme de esta caja, pero no quiero que me sigan observando como antes, quiero que me dejen sola.

Leonor: Ok, dame la caja. Yo la guardo y tú dejas desquitarte con la comida. Basta de guardar dulces por todos lados.

Celeste: ¿Qué vas a hacer?

Leonor: La pondré en el mismo lugar donde guardo mi caja de dulces, así cuando vea la tuya recordaré que no debo coger la mía tampoco, sino me terminaré comiendo medio molde de pie, de torta, de todo… como tú. Creo que esto de comer ha dejado de ser una solución.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Un poco de Rainbow en Vanguardia Universitaria



Aprender a tejer fue toda una experiencia que compartí en el Blog de Vanguardia Universitaria, ahí les paso el link del artículo, una pequeña impresión sobre una grandiosa idea.

Espero que lo disfruten y claro..se animen a tejer, no vale decir "yo no sé" , porque todo se aprende.



Nos vemos!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Cae por las escaleras

Hoy les dejo mi segunda tarea del curso de Creación de Teatro. La consigna de esta semana era crear un monólogo, las condiciones. Tenía que ser como si el actor hablará con otra persona y en a lo largo de la obra se debía indicar el silencio del otro, además tenía que haber un cambio en el drama y teníamos que apelar a nuestro lado siniestro

Ok. Aquí va mi tarea, es la primera vez que escribo un monólogo, no sé que tan siniestro sea pero espero que lo entiendan. Se acepta cualquier sugerencia.


La luz sube y encontramos una mujer de aproximadamente 30 años con una bata blanca sin zapatos sentada sobre una cama clínica con sabanas blancas, es una habitación que solo tiene una ventana pequeña.

Ya estaba preocupándome no sabía si ibas a regresar y sobre todo me preocupaba quien iba a venir. ¿Te imaginas? ... Oye, ya te he dicho que no es de nueva educación estar por la habitación sin bata. Vamos cúbrete de nuevo, en un rato vienen a dejarnos los vasitos, después de eso vas a estar tranquila.

¡BASTA! ¡BASTA! ¡DEJA DE SALTAR! ¡ESTUPIDA DEJA DE SALTAR!

¿Qué te pasó? Parecías una demente… (Risa nerviosa) más demente que el resto, pero bueno no importa yo no hablé mal de ti. No, en serio que no, pero el resto sí. Tú sabes lo que dicen...tu sabes. ¡Qué estás más loca! Más que el resto. Pero te juro si claro que si, si si si, yo te defendí en serio. Porque… porque… porque... ¿Me vas a escuchar ahora? Nunca terminé de contarte.

¿Te acuerdas? Bueno espero que sí, pero hay tiempo...creo que te han puesto la inyección antes de dejarte aquí ¿no? Por eso no hablas, debe ser por eso que miras al techo como una idiota. No importa yo sé que en el fondo me puedes oír, porque a mí me pasa incluso cuando me dan las pastillas azules… yo en el fondo los puedo seguir oyendo, pero lejos muy lejos, lejos. (Susurrando) Yo si los puedo ir y a veces también me puedo acordar pero claro no siempre me acuerdo. Por eso no sé bien que pasó, a veces me convenzo y otros días… otros días es peor, es horrible.

¡BASTA BASTA! Ya te he dicho que no juegues con tu bata ¡BASTA!

A veces no me acuerdo como es estar allá fuera. Uno pierde la cuenta porque la luz es diferente acá, pero no importa porque siempre guardo los recuerdos de lo que viví allá fuera. ¿Quisiera? Si verdad, quisiera a veces poder recordar todas las cosas que habló con mi mamá cuando viene a visitarme. Dice que mi papá está bien, aunque sigue muy enfermo y qué mi hermano ya se va a graduar de la universidad. Y Javier... nunca me habla de él ¿Por qué? Si a veces me duermo y pienso en la única vez que me vino a ver, dijo que fue para despedirse pero sólo me acuerdo lo que dijo al final “Gracias por todo, te quedas por mí”. Nunca entendí, desde aquel día cuando me quedé al final de la escalera no podía entender. Ni si quiera los policías sabían que hacía yo ahí.

Me acuerdo que el día que lo conocí todo era mejor y en esa época yo me encontraba bien, creo que era por los medicamentos nuevos, porque lo conocí en octubre que siempre han sido épocas tranquilas para mi mente. Si fue un éxito nuestra salida, fue genial y de repente no recuerdo cómo pero me casé. Papá quería decirle...si… una vez discutió con mi mamá, ella se lo prohibió, ella al final siempre logra convencerlo... y se calló, no le dijo nada a la familia el día de la pedida de mano, no dijo nada nunca, incluso aquella vez en la comisaria cuando la policía nos llevó a todos para tomar nuestras... nuestras ¿Cómo se dice? Ehmm, mmmmm...este…..Declaraciones. Incluso en ese momento mi papá se calló.

Recuerdo que todo fue bien los primeros meses, ni si quiera se dio cuenta de las pastillas, porque las seguía comprando mis papás, yo no trabajaba...es que nunca lo he hecho. Seguro porque siempre todos han temido que me de algo, como esas cosas que me daban cada enero, como un ciclo, si claro... ehm, uhmm si claro le decían Crisis, horrible palabra, horrible, horrible.

Todo iba bien, era una familia nueva…. ya sabes. Además era bonito yo lo esperaba con la comida lista, cenábamos, pasábamos la noche juntos, hablábamos, salíamos a pasear, comprábamos cosas para la casa, cenas, playa… era perfecto hasta el primer enero que estuvimos solos en nuestra casa. Me caí por las escaleras, creo que me trataba de ir o escaparme de algo, si de eso debe ser porque yo sentía que alguien en la casa me perseguía entonces corrí y cuando me desperté estaba en la clínica. Sentí unas manos que me empujaron, pero estaba sola, entonces me tropecé, siempre he sido muy torpe... tu sabes. ¡Horrible! Todos tenían unas caras de velorios asquerosas, me deprimían más.

¡BASTA Y DEJA TU BATA EN PAZ! ¡ESCUCHA PUEES!

Me desperté y cuando regresé a mi casa ya todos se habían enterado, estaban tan asustados... Javier me dijo que su mamá vendría a vivir con nosotros para cuidarme. La mamá de Javier era una mujer mayor, era viuda y vivía sola en su casa, no creo que haya sido de mucha ayuda…. ¿Por qué tenía que cuidarme? En fin, si… si no te preocupes me voy a apurar para terminar antes que nos traigan los vasos con las pastillas, de ahí me da sueño y no me acuerdo que te iba a contar.

Ella se vino a vivir con nosotros. Desde el accidente de las escaleras Javier ya no llegaba a la cena, llegaba muy tarde cuando yo estaba dormida, ya ni me tocaba, en las mañanas a veces me levantaba y ya se había ido. Bueno no al menos no andaba sola en la casa porque su mamá me acompañaba y tengo que decir que era una señora muy amable, creo que le daba pena que yo me quedará sola cuando apenas me había casad, era muy amable pero no hablaba mucho y siempre la encontraba llorando a escondidas. Así pasaron muchos meses, si muchos meses…ehmmm.

¡DEJA TU BATA Y QUEDATE SENTADA! ¡SENTADA! ¡SENTADA! Ok, lo siento no quise gritarte. Mejor sigo, si mejor sigo, sigo contándote… (susurrando)

Claro tu ahí con tu bata jugando y yo como una idiota. YA… un día Javier entró y se puso todo nervioso, cuando me di cuenta su mamá estaba tirada al borde de la escalera, su cuello… ¡qué asco! Era como papel, era horrendo. Todo doblado, todo arrugado, todo roto.Ella era como un bulto no se movía y Javier sollozaba y no dejaba de preguntarme ¿Qué hiciste? ¿Qué hiciste?

¿Qué hice? ¿Ella se había caído por las escaleras o la habían empujado? ¿La había empujado? En mi memoria sólo tengo el recuerdo del golpe de un cuerpo contra el piso y yo parada en la escalera viéndola ahí echadita, más frágil de lo que era en vida. ¿Qué había pasado?

Esa mañana yo me había puesto mal si claro … una, una, una de esas crisis, pero todo fue porque hace días que no veía a Javier, por dos días no había venido a dormir a casa y ni si quiera se molestó en contestarme el celular. Entonces ese día yo le reclamé y lo único que hizo fue darme a la fuerza unas pastillas que me hacían deambular por la casa como si no tuviera fuerzas, era como estar en otro estado, más allá de lo normal, tú sabes igualita a ti, como tú estás ahora.

Se había muerto la pobrecita señora, no respiraba, lo peor es que Javier no dejaba de decir ¿Por qué la has empujado? La había empujado el psiquiatra dijo que las pastillas me daban a veces lagunas mentales, entonces yo no recordaba haberla empujado pero había sido yo porque estábamos solas en la casa. Claro ella entro a buscarme para darme un sándwich en pan francés... eso lo recordaba. Yo odio el pan francés y se lo dije, se lo dije… me enfadé porque me dio asco y entonces… la empuje por las escaleras. Pobre mujer tú sabes que me sentí horrible, porque ella estaba para cuidarme. Mis papás hicieron todo lo posible para que no pasara tiempo en la comisaria, no felizmente pudieron presentar algo… un papel… un trámite que decía que... no sé que no pude haberlo hecho con la mala intención así que me internaron acá.

Desde ese día estoy acá. (Gritando) ¡DEJA TU BATA EN PAZ ¡¡ DEJALA!

Mi mamá me viene a ver, pero Javier sólo vino una vez a decirme “Gracias por todo, te quedas por mí” y se fue, luego mamá me dio unos documentos, me hizo firmas y nada más… pero ella dijo que todo va a estar bien… entonces todo debe estar bien ¿no? Seguro que el pobre aún no puede perdonarme el haber matado a su mamá, pobrecita, tan buena la señora, era muy dulce, pero me dio pan francés y a mí no me gusta.

Que tonta que eres has roto tu bata ¡qué idiota! Toma ponte esta chompa mientras te leo la carta que me llegó, te espere para contarte lo que decía, total tú no tienes nada que contar, entonces yo te cuento a ti.

Es de mi papá. ¿Me escuchas? No vayas a romper mi chompa sino ahora si no vas a tener que ponerte. Ya escucha… escucha… ¡Mi papá ha escrito! A ti no te escribe tu papá, a mi sí. Fue extraño cuando leí la carta porque decía que nada de lo que me estaba escribiendo me lo iba a decir mi mamá y también me dijo que no importaba si estaba loca o no el siempre pensó que me debían decir la verdad. Me escribió mi papá, todo para decirme que hace 5 meses Javier se había vuelto a casar, que ya no vivía en nuestra casa sino que estaba en una nueva, muy bonita y muy cara. ¡ESCUCHA! Lo que me dijo luego me lleno de miedo porque fue casi como si por unos minutos mi mente se aclarara y todo fuera más fácil, pero debe ser por las nuevas pastillas que me están dando, pero por momento fue completamente claro. Mi papá me dijo que su esposa se encontraba en cuidados intensivos porque se había caído por las escaleras, dice que Javier la encontró cuando regresó del trabajo, ahí tirada al borde de la escalera pero a pesar de todo no se ha muerto, pero dicen que no se despierta, está ahí en la clínica como dormidita, pobre pero bien hecho pensé por un momento pero luego, luego todo fue más claro ya te dije pues. Porque cuando la señora se murió yo estaba echada en mi cama, no estaba ni dormida ni despierta sino como en el limbo y el pasó, me dio un beso en la mejilla, luego unas cosas se cayeron, unos ruidos bruscos y cuando me desperté ella estaba echada ahí en el piso muerta y él no estaba, pensé que todo había sido un sueño pero no Javier había estado ahí por eso es que no recuerdo haberla empujado, porque fue él quien la empujó y claro de ahí me echó la culpa… un imbécil ¿no?. Claro.. ehm… al final quien me va a creer si estoy loca. Pero había sido él ahora lo recuerdo, tal como hizo conmigo aunque dijo que fue un accidente, pero primero yo no me caí por las escaleras porque me hubieran perseguido, fue Javier el que me empujó, luego su madre...su mamá que era tan dulce… y ahora su nueva esposa.

El día que me llegó la carta lo grite para que todos supieran. Fue Javier quien empujó a su mamá y yo soy la que se queda en este manicomio en lugar de él. Yo no fui, pero ahora mejor me calló porque lo único que consigo es que me pongan una inyección que me deja dormida por días, así que ahora he decidido quedarme calladita y al final tendré que quedarme aquí en lugar de él.

¿Tienes frío no? Mejor métete en la cama hasta que vengan a dejarnos las pastillas, ahí les pedimos una nueva bata, yo dormiré un rato.

Se echa en la cama, se tapa con unas colchas y se apagan las luces.

sábado, 28 de agosto de 2010

No a la indiferencia, vamos por la memoria.

7 años. Hace 7 años se ha emprendido la larga tarea de recuperar la memoria, la misión de no olvidar ni dejar que los peruanos olviden 20 años donde se develaron los demonios más profundos del país. 20 años de violencia que nos mostraron lo que se cierne en lo más profundo de la nación. La verdad es que no hay una nación consolidada por una falta de integración, por falta de respeto hacía esta mezcla de sangres, de culturas, de espacio que constituyen lo que nosotros conocemos como PERU.

“Un país que olvida su historia está condenado a repetirla”

No podemos dejar de recordar. No se trata de alimentar rencores ni fomentar miedos sino que es necesario para crear conciencia, para establecer una educación que de una vez por todas forje la identidad de una nación asumiendo las diferencias culturales, regionales, lingüísticas y económicas. Es recordar todo lo que se vivió, recuperar la historia en común de nuestro país. Se trata de un ejercicio que va a permitir que las generaciones futuras no cometan el peor de los errores, pues no hay peor cosa que matarnos entre hermanos y caer en un círculo de violencia. Es recordar por respeto a todas las pérdidas humanas, respeto por aquella realidad que nubló de miedo al país. Recordad es una búsqueda de consuelo por todas aquellas familias que se quedaron incompletas y que aún no tiene si quiera una idea del destino de sus familiares.

Hace 7 años se entregó el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Leerlo debería ser un deber pues nos permite comprender lo que pasó y sobretodo darnos cuenta que la responsabilidad de la construcción y preservación de nuestro país recaen en cada uno de los peruanos.

Padres, hermanos, esposos, abuelos, hijos que hasta el día de hoy buscan a sus familiares sin éxito. Lamentablemente no sólo se conoció la violencia por parte de los terroristas sino que se vio también la violencia de parte del estado, sumiendo al país no sólo dentro de un círculo de violencia sino también en la corrupción de una dictadura. Durante estos 20 años quienes pagaron con sus vidas, con sus hijos, con sus hogares fueron los más pobres, aquellos a los que el gobierno ignoraba. El campesinado, quechuahablante, mujeres, analfabetos, aquellos con menos posibilidades de elegir, aquellos con menos posibilidades de ser oídos son los que fueron las victimas silenciosas de esos años.

Hay que recordar para que no se repita, hay que recordar para educar a las nuevas generaciones y hay que recordar por todos aquellos que aún no han sido hallados. Porque la memoria hará que sus familias conserven la esperanza de algún día al fin poder despedirse de ellos.






sábado, 21 de agosto de 2010

Escena 1

Hoy les dejo mi primera tarea del curso de creación de Teatro. La consigna era una escena donde A quiere o le pide algo a B, pero no puede decirlo de manera explícita. Además A debía estar bajo el mando o subyugado a B. Por último el alumno es libre de resolver la escena.

Ok. Aquí va mi tarea, es la primera vez que escribo una escena en Teatro, espero que salga bien. Aún no termino de escribirlo pero ha mejorado a lo que era en su inicio (2 líneas). Se acepta cualquier sugerencia.

TAREA: Una maleta con mi libertad


Alberto se encuentra con la mitad del cuerpo dentro del ropero, está arreglando algo con fuerza intentando que entre en el ropero. De repente se oyen los pasos de alguien subiendo las escaleras. Alberto automáticamente cierra el ropero con fuerza, se arregla un poco el cabello, se sienta en el sillón que está entre el ropero y la cama de la habitación. Está ansioso no sabe qué hacer con sus manos, toma el control remoto y prende el televisor.

Beatriz entra en la habitación con un vaso de agua en la mano, se va directamente a echarse a la cama sin mirar a Alberto. Se echa y ojea una revista que está sobre el velador. Luego de unos minutos voltea, mira unos segundos a Alberto, quien le devuelve el gesto con una sonrisa. Se dirige a él con un tono imperativo.

B: Baja el volumen me duele la cabeza.

A: Claro

B: Bájalo más, ten algo de consideración.

A: Si claro, disculpa.

Beatriz, he estado pensado (lo interrumpen)

B: ¿Compraste todo lo que estaba en la lista que te di?

A: Si claro. Sabes, estaba….

B: Se me cayó el anillo debajo de la cama, recógelo por favor.

A: Claro (Se agacha y recoge el anillo)

B: Mañana me iré a tomar lonche luego de la oficina. Por si a caso, así que no me esperen para cenar.

A: ¿A dónde?

B: A tomar lonche. (Con un tono cortante)

A: Ah….

Beatriz deja la revista a un lado.

B: ¿Qué estás viendo?

A: Es el partido de Federer contra…

B: ¡Qué aburrido! Todo el día ves tenis ¿no hay algo más?

A: Toma (le extiende el control remoto)

Beatriz empieza a cambiar los canales uno tras otro, hace un gesto de asco y apaga el televisor.

A: Sabes, he estado pensando…

B: “he pensado qué…” “He estado pensado” ¿Qué? ¿Qué has estado pensado? Deja de repetir frases. Haces que me duela más la cabeza.

A: No levantes la voz..

B: Deja de repetir las cosas como si no tuvieras más que decir. Ocupa tu tiempo. ¡Haz algo!

A: Tal vez es el eco de tus palabras lo que oyes. (en un tono muy bajo)

B: ¿Qué te pasa?

A: Siempre es tu pregunta final. ¿Por qué crees que tienes siempre que preguntar qué es lo que me pasa?

B: En verdad que te excedes Alberto, todavía que me preocupo y te pregunto...

(Cobrando un poco más de seguridad con cada una de sus palabras)

A: ¿Te preguntas? Dime qué es lo que te preguntas, creo que lo único que sabes preguntar es qué quieres así puedes pedírmelo. Es lo que siempre haces.

B: ¿Y qué quieres tu? Tú sólo quieres molestarme, no hay un solo día en que pueda llegar y estar tranquila. Toma tu control remoto mira lo que quieres, tu vida se resume a quedarte ahí sentado viendo estúpidos partidos (Le lanza el control remoto) y alterarme la vida.

A: Si tú no tienes tranquilidad ¿imagínate lo que son mis tardes o noches en la casa?

B: ¿Por qué no te callas y me dejas en paz?

A: Es lo mismo que he pensado durante toda la tarde. ¿Por qué no te callas?

B: Es el colmo, hasta tu mismo piensas que te debes callar.

A: No me refería a mí. Tú no te callas desde el día que te conocí.

B: ¿Qué quieres?

A: Lo mismo desde hace dos años, el problema es que recién hoy tengo el valor.

B: ¿Qué? Déjame tranquila, mira tú partido sin decir nada.

A: No me voy a sentar más cada vez que me digas. No lo pienso hacer. No me voy a volver a callar, ni a hacer tus cosas, ni oírte, ni esperarte.

B: ¿Qué vas a hacer? Tú sólo sabes sentarte en ese sillón.

A: Ya no. Hoy al fin hare lo que yo quiero. No te pido nada porque no vas a entender pero hoy si voy a conseguir lo que yo quiero.

Alberto se para del sillón, esta vez con una postura decidida mirando fijamente a Beatriz. En su actitud parece que ya no le tiene miedo, como si hubiera recuperado seguridad, como si le hubieran devuelto algo a su vida. Alberto se voltea y abre el ropero, saca un maleta. Mira a Beatriz pero ella no tiene reacción alguna. Toma su abrigo y sale de la habitación. Beatriz cierra la revista que estaba ojeando, mira por la ventana y ve cómo se va el automóvil. Es en ese momento que reacciona, abre el ropero y empieza a tirar al piso los colgadores vacíos. Abre los cajones y los saca, los sacude esperando que caiga algo pero están completamente vacíos.

B: ¿Lo que quería era dejarme? Era dejarme, eso era lo que había pensado y pensado todo este tiempo.



domingo, 15 de agosto de 2010

Tampoco Celeste puede dormir

- No puedo dormir

- Siempre tienes problemas para dormir.

- Si ya lo sé.

- Tómate una pastilla.

- Es muy tarde si la tomo ahora mañana estaré como zombie en clases.

- Eso es mejor que estar completamente despierta.

Celeste de vez en cuando tenía problemas para dormir. Podía contar ovejas, hacer listas de pendientes, podía recordar los nombres de todas sus primas o repasar en orden cronológico todas las canciones de los Beatles. Celeste intentaba hacer de todo pero cuando le tocaba el día en que no podía dormir simplemente su mente no se desconectaba de la realidad, su pensamiento seguía en lo último que le había sucedido y la anclaba en la tierra sin permitirle si quiera cerrar los ojos. Al día siguiente todo el mundo seguiría su rumbo. El colegio seguiría con sus mismas exigencias. Las chicas de su clase empezarían a gritar cuando una avispa entrará por la ventana y Leonor se iría a la enfermería fingiendo un dolor de cabeza para librarse de la clase de educación física. El mundo seguía sin importarle si ella durmió o no.

- ¿Por qué estás despierta Leonor?

- Ah bueno, cené demasiado porque mi mamá y su esposo se pelearon de nuevo.

- Y… ¿Qué pasó con la cena?

- Bueno, felizmente ya no se encuentra en mi organismo.

- ¡Leonor ¡ En serio, ya basta

- Algún día, no te preocupes.

- Leonor, creo debes parar.

- Puede ser Celeste, yo creo que debes dormir.

Leonor también sabía que al día siguiente la vida continuaría. Su madre seguro para sobreponerse a la pelea que había tenido seguro se tomó 3 Alprazolan. Al día siguiente seguro se iba a despertar como a las 12 del mediodía, le pediría a la empleada un café cargado y evitaría la luz con sus grandes lentes de sol. Era un hecho que cuando Leonor llegará de la escuela su madre no estaría. Para no seguir ingirieron Alprazolan se iría de compras. Compras compulsivas de cosas para la casa. Compraría cuadros, portarretratos, floreros, cubrecamas, se compraría ropa. Compraría todo para llenar el vacío que ella tenía, vacío que en verdad sólo se encontraba en su mente. El culpable no era del todo del esposo de su mamá, pero de cierto modo tampoco era tan inocente. Tenía que quererla mucho, para Leonor ese era el motivo por lo que seguía al lado de ella, no era una mala persona. Era gracioso, Leonor siempre quiso compartir más tiempo con él, pero más allá de la cena y los domingos era casi imposible porque casi todo el tiempo estaba trabajando o tratando de complacer todos los caprichos de la mamá de Leonor, quien sólo quería la “perfección”.

Leonor tampoco dormía porque sentía que había comido demasiado, más de lo que cualquier estómago puede soportar y ahora que al fin se deshizo de todo lo que comió, empezó a sentir que no debió hacerlo, como siempre, pero era demasiado tarde para tratar de arreglarlo.

- Deberíamos estar durmiendo en lugar de hablar por teléfono.

- Si, deberíamos... eso es cierto Leonor.

- Bueno, trataré tomando un té. Algo caliente debería funcionar.

- Un libro, si no duermo al menos ocupo mi mente.

- ¿Por qué no estás durmiendo esta noche?

- Debe ser por culpa de mi papá.

- Bueno en verdad no sé que es peor Celeste que los padres se peleen entre sí o que se peleen con uno.

- Al menos en tu casa no se pelean contigo Leonor.

- Eso es cierto, porque apenas saben que estoy.

Leonor había entendido que cuando había peleas en su casa, su madre se encerraría y tomaría algo para dormir, sabía que el esposo de su madre se iría más temprano al trabajo, en las noches llegaría a casa con algún obsequio. Este ejercicio se repetiría por días hasta que al fin su mamá se dignará a hablarle de nuevo, todo volvería a la normalidad hasta la siguiente pelea. Al igual que Leonor, Celeste comprendió que su caso era diferente. Sus padres tenían una buena relación su mamá vivía para su esposo, sus casa, sus hijas. Ella había crecido con la idea de tener hijos, una familia feliz y una casa ordenada, ese fue su sueño desde que jugaba con muñecas. Sus padres no se peleaban porque para su madre siempre le daba la razón y cuando no estaba de acuerdo arreglaba las cosas por lo bajo para que el siga pensando que tiene la razón y las cosas se hacen sólo como él las indica. Sus hermanas eran perfectas, jamás le daban la contra porque para el resto de la familia él era el eje de todo. Celeste, era la excepción de esa casa. Bastaba con que uno diga azul y el otro negro, entonces el caos se armaba. Su padre no concebía que alguien piense diferente. Para él era impensable que una mujer no necesite de un hombre. Para el papá de Celeste era casi una decepción que la menor de sus hijas no fuera como su esposa, no fuera con sus hijas mayores. No entendía porque tenía que pagar un psicoanalista para aquella niña, no entendía porque prefería sus libros a salir con sus amigas, no entendía porque se rehusaba a manejar un auto y se aferraba a su bicicleta. No entendía y no quería entender porque para él todo estaba mal, su hija sólo tenía como solución que cambien, como si algo fallara en ella.

- ¿Qué vas a leer?

- Bueno una de mis hermanas me regalo el poemario de Heraud y tengo pendiente terminar Los Miserables.

- ¿Otra vez Celeste?

- Si bueno, es que me gusta.

- Algo de música te iría bien, fácil así te duermes.

- Creo que el sueño me llegará mañana en medio de la clase de química.

- Bueno nos podemos sentar atrás para que duermas.

- Buena idea.

“Cuz if you’re happy in your head tan solitude is blessed and alone is okay”. Leonor no sabía donde lo había escuchado. ¿Celeste? Si, ella si sabía de dónde había salido esa frase. Su inusual compañero de carpeta. El tampoco encajaba mucho en clase, no encajaba porque no quería, porque se rehusaba a encajar para sentirse mejor, como si no fuera parte de nada. Según lo que explicaba estar solo lo hacía entender mejor a la gente, siempre le decía a Celeste “Tu Celeste Azul las quieres matar porque se ríen de tu nombre y porque no entienden que los libros son para leerlos e imaginar, yo las quería matar, ahora han dejado de existir, todos los chicos de la clase han dejado de existir menos tu y Leonor... eso lo vi desde mi espacio”

- ¿Leonor crees que tenga razón?

- Yo pienso que como nunca esta vez sí tiene razón.

- Me mata el sueño… me mata no poder dormir.

- A mí me mata comer Celeste.

- Bueno, como mi mamá siempre dice lo que no mata engorda.

- A mi nada me mata, a mí de frente me engorda.

- Chau, llega temprano mañana.

- Ok, trataré de no demorarme, espérame Celeste.

- Lleva impermeable.

- ¿Por qué?

- Porque puede llover.

Leonor dejó el teléfono y bajó las escaleras sin el menor cuidado de hacer bulla, su madre no podría sentir nada por el efecto de las pastillas y su esposo seguro estaba en su estudio trabajando. Pasó y lo vio, le dio una de las pocas sonrisas que ella tenía reservadas en la vida y fue por una taza de té y tal vez el pie de manzana que había quedado en el horno. Tal vez una, dos, tres tajadas o tal vez y sólo porque Celeste se lo recuerda siempre, una sola tajada.

Celeste dejó el teléfono en el velador y luego de un momento al fin decidió irse por el poemario de Heraud. Se echó con la cabeza hacia los pies de la cama, prendió la lámpara y empezó a leer, estaba segura que en un momento su papá entraría y le diría que duerma que no son horas para leer, felizmente aquella madrugada nadie le dijo nada. Al día siguiente se fue muerta de sueño a clases y como le dijo a Leonor, se quedó dormida en la clase de química.

- ¿Cómo sabías que iba a llover?

- Porque lo sé todo.



domingo, 8 de agosto de 2010

Escenas Favoritas

Para esta nueva sección ESCENAS FAVORITAS hoy he escogido algunas que uno las ve y dice "Ohh que lindo". No me gustan las películas románticas pero de vez en cuando encuentro en ciertas películas la dosis exacta y eso las hace geniales, porque es sencillo y por ende genial. Nada de esas películas donde todos son completamente felices y la vida es color de rosa. Así que pensé en alguna de mis escenas favoritas y aquí se las dejo.

Ya que últimamente ahí amigo que derraman cariño, ahí les van estos videos. (BFT)

Espero que les gusten.

She is real


Anyone else but you


10 Things i hate about you


I've just seen a face


Realmente Amor - Carol Singers

YouTube no me ha dejado insertar el video así que les pongo el link para que lo vean, para mi es una de las mejores escenas de la película.

See you!